Sigamos. Como se nos ha cortado el paso por esta orilla tendremos que cruzar a la opuesta justo por el desagüe de dicha lagunilla, no sin antes intentar descubrir enfrente (orilla opuesta) otro hito situado sobre unos bloques de granito a modo de escalera y que forma la ruta que ahora debemos seguir. El hito está compuesto por varias piedras pequeñas que no están amontonadas (foto 6) porque alguien las habrá tirado, pero es fácilmente reconocible como ocurría con el anterior hito visto.
Entonces cruzamos a la orilla opuesta y trepamos por el bloque anteriormente descrito o por donde mejor podamos si no damos con él. El caso es que nos situaremos ahora justo por debajo de los altísimos paredones de la cresta del Cuchillar de las Navajas, su perspectiva desde aquí es espeluznante (foto 7).
Desde donde estamos situados nos tendremos que dirigir ahora hacia el otro lado de la hoya (hacia la parte derecha del Circo) para conectar con el sendero de ascenso por la ruta normal. Desde donde estamos ahora deberíamos ver ya los muchos y grandes hitos que jalonan la ruta normal, pero si aún no los vemos pues nos iremos acercando cada vez más hacia la parte derecha del Circo, hasta dar con ellos. Es prácticamente imposible no verlos, ya comprobaréis vosotros mismos por qué lo digo. En fin, este rodeo nos ha permitido conocer completamente toda la morfología del centro de la hoya y todas las formaciones que va haciendo en su transcurso el arroyo central, a parte de endurecer más aún esta ascensión. En primavera, con el deshielo, es la mejor época para transitar por aquí puesto que el torrente irá muy crecido y las lagunillas formadas tendrán mayor extensión.
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Estaremos ahora en la senda de la ruta normal (foto 8). Seguiremos ésta en dirección al Almanzor no perdiendo nunca de vista los hitos que nos guían. El terreno será cómodo hasta que nos deje en las primeras estribaciones de la gran pedrera que forma la Portilla Bermeja (foto 9). El sendero aquí ya desaparece pero sigue habiendo hitos, aunque en menor cantidad. Recomiendo a todos los que uséis bastones que a partir de este punto los coloquéis en la mochila para ascender con las dos manos completamente despejadas y listas para ser usadas.
Estamos ahora en plena ascensión al Almanzor por su ruta normal, en la zona más característicamente alpina y de más alta montaña, aunque solo estemos aún a unos 2150 m. A partir de aquí estaremos siempre cercados por altísimos y cercanos paredones de roca. El objetivo ahora es ascender por esta enorme pedrera o bien siguiendo los hitos existentes o bien como mejor nos parezca, el caso es subir. Yo recomiendo desplazaros hacia las paredes de la izquierda y subir todo lo que se pueda por esta parte para evitar un posible impacto de alguna piedra que pudiera caernos de los paredones verticales de la derecha, que forman ya la cumbre del Almanzor (foto 10). En caso de desprendimiento de piedras sería mucho más fácil que nos impactasen circulando por la zona derecha que por la izquierda puesto que en esta última zona existen muchas y grandes repisas entre los distintos niveles de los paredones superiores, que servirían mejor de barrera para el rodar de las piedras. Además por esta parte izquierda (también por la derecha aunque en menos zonas) existe traza en varios tramos de la pedrera que nos evitará trepar o saltar entre los grandes bloques de los que está formada.
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Seguiremos ascendiendo la Portilla Bermeja que poco a poco se va encajonando entre los dos paredones existentes obligándonos a irnos cada vez más hacia el centro de la pedrera. Cuando lleguemos a una especie de llanura también completamente repleta de bloques de granito sabremos que hemos terminado nuestro ascenso por la Portilla Bermeja, aunque ésta continúa aún unos cientos de metros más (foto 11) pero nosotros la dejaremos aquí. Cuando veamos aparecer ante nosotros esta especie de “llanura” nuestra admiración será mayúscula ante el paisaje que estaremos viendo. Un paisaje completamente inhóspito y áspero de enormes paredones de roca viva nos rodeará por los flancos y en las alturas y un suelo completamente tapizado de enormes bloques de piedra que en su tiempo formaban parte de las cumbres (foto 12). Total, un verdadero paisaje de alta montaña (en invierno con todo lleno de nieve a nuestro alrededor es aún más sorprendente y acongojante). Desde este punto recomiendo echar la vista atras para admirar lo que llevamos recorrido (foto 13).