Estaremos rodeados ahora, excepto por la cara noroeste por donde hemos subido, de grandes precipicios. El ambiente es sumamente sobrecogedor puesto que estamos en el punto medio situado entre el Gargantón y el Circo de Cinco Lagunas (foto 17)(foto 18)(foto 19). Solamente vemos pedregales por todas partes. Vemos cercanamente desde aquí las fabulosas y acongojantes crestas de la arista norte de La Galana (foto 20) y la que va desde el Risco Negro al Risco Moreno (pasando por el Cerro de los Huertos y su Cuchillar) (foto 21). El silencio es absoluto, solamente roto por el desprendimiento, algo frecuente, de pequeñas piedras desde las cumbres adyacentes.
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El retorno desde la cumbre hasta la hoya de la Portilla del Rey lo hice descendiendo primero por la arista y después por la ladera este (en vez de por la oeste como en la subida). De esta forma me ahorraba el volver a pasar la inmensa pedrera hasta la Portilla del Rey y desde ella el descenso hasta su hoya. Esta ruta de descenso está bien hitada, como dije antes en esta reseña. Los hitos se comienzan a ver desde la arista cimera y descendiendo en diagonal nos llevarán hasta la Hoya de la Portilla del Rey. Desde allí todo el regreso se hizo por la misma ruta de ascenso.
En esta salida se ha visitado una de las cumbres menos visitadas de todo Gredos, por lo que el ambiente es casi siempre de absoluto silencio y soledad. La cumbre no deja indiferente, sus vistas son increibles y sus casi 2500 metros hacen que estemos rodeados de un paisaje y ambiente verdadero de alta montaña. Totalmente recomendable.