Siguiendo por el mismo sendero, ahora de fina arena, comenzaremos a descender hacia el Circo de Gredos. Al poco de comenzar a descender y a nuestra derecha tendremos otro gran espectáculo la Garganta de Gredos, formada por el desagüe de la Laguna Grande (foto 8). Llegamos ahora a un mirador desde el que el paisaje se supera a niveles extremos puesto que desde aquí ya vemos el Circo de Gredos en toda su magnitud. Todo roca desnuda, todo son torreones, agujas, afiladas crestas, inmensas pedreras y al fondo la Laguna Grande con el diminuto (desde aquí) Refugio Elola (foto 9). Aunque nada completo y lo que hay no muy bien explicado, la verdad sea dicha, podemos aquí, en el mirador, estudiar el mapa de cumbres en el cartel existente, situándolas después en la realidad.
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Comenzamos a descender hacia el interior del Circo, hacia la Laguna Grande. El sendero vuelve otra vez a estar empedrado y puede que en este trayecto que nos falta, o en el que ya hemos hecho, nos encontremos con los porteadores de suministros para el Refugio Elola, que no son otros que dos o tres, depende, caballerizas y que seguro nos hará ilusión ver porque demuestra lo aislado del territorio por donde transitamos y a su misma vez le da un toque especial de alta montaña (foto 10). Claro que todo esto último en el caso de que hayamos madrugado y el sendero no parezca entonces una romería, lo que le quita todo su encanto. Nos topamos ahora a nuestra izquierda con otra fuente, de buen chorro de agua incluso en los años de más sequía. Llegaremos después al final de la bajada donde nos encontraremos una nueva bifurcación del sendero, bien señalizada con postes con cartel (como todo el recorrido que hemos hecho). La bifurcación de la derecha va hacia el Circo Glaciar de Cinco Lagunas a través de la Portilla del Rey. Nosotros seguimos de frente sin abandonar nuestro sendero. Llegamos, ahora sí, y ya prácticamente llaneando, a las inmediaciones de las primeras orillas de la Laguna Grande, que estaremos rodeando por su lado izquierdo. Sobre nosotros tendremos las verticales, e incluso extraplomadas, paredes de los Altos del Morezón. Y ante un espectáculo sin par y totalmente boquiabiertos nos situaremos en el Refugio Elola (foto 11). Refugio precioso donde notaremos y sentiremos el verdadero sabor montañero.
Nuestra ruta hubiese terminado aquí, puesto que este es el objetivo a alcanzar, pero quiero que visitéis otra lagunita que está cerca del refugio y que dado el color y la suma limpieza de sus aguas fue bautizada como Laguna de la Esmeralda. Para llegar a ella tendremos que seguir hacia nuestra izquierda nada más llegar a las escaleras del refugio y al lado de un poste con carteles allí existente. Seguiendo esta dirección remontaremos unos canchales de piedra para llegar a una zona de vivacs. En esta zona de vivacs hay otra lagunilla, muy pequeña, de suma belleza por la pequeña cascada que la alimenta y por sus aguas transparentes. Cruzando el torrente que sale de esta lagunilla y dirigiéndonos más hacia nuestra izquierda a través de otros canchales de piedra descubriremos la Laguna de la Esmeralda, dando, ya sí, por finalizada esta ruta. Ah!! No sin antes recomendaros que visitéis por dentro el Refugio Elola, rezuma montañismo por todas sus paredes, como podréis comprobar.