A partir de aquí comienza el terreno más divertido de la ruta, por lo abrupto y escarpado, sobre todo el que tendremos que superar para ascender y descender de Cabeza de Hierro Menor. Hasta ahora hemos ascendido dos cumbres de más de dos mil metros, pero su aspecto, sobre todo ValdeMartín no tanto Guarramillas, ha sido más el de unas fuertes cuestas de cabras que el de verdaderas cumbres, ya que no había formaciones rocosas ni prederas que superar y que a su vez dan un aspecto más serio a una cumbre. A partir de aquí vamos a tener un poquito de las dos cosas.
Abandonamos el Collado de ValdeMartín para seguir por el cordal y el sendero que traemos hasta ahora hasta la cumbre de Cabeza de Hierro Menor. La ascensión en su primera parte es cómoda y la traza está muy marcada, sin ningún problema y sin gran pendiente. Llegaremos a mitad de ascensión, lugar en el que comienza una buena pedrera en donde perderemos la buena traza que traíamos hasta ahora (foto 14). Lo divertido aquí consiste en ir por los bloques de piedra más adecuados para seguir la ruta correcta que nos marcan los hitos existentes. Sabremos que vamos bien porque a veces sí nos aparecerá traza de sendero entre la pedrera, aspecto éste que demuestra que por allí pasa la mayoría de la gente que sube a esta cumbre. Si perdemos la correcta dirección dentro de la pedrera tampoco pasa nada, puesto que subamos por donde subamos iremos al final a parar prácticamente al mismo lugar, a pie de cumbre. De todas formas seguir o no la buena dirección marcará la dificultad y el nivel de esfuerzo que tendremos que superar en la pedrera o talud. Y recordarlo siempre, ascendamos por donde ascendamos nunca pisar los muchos piornos que existen en el talud o pedrera o estaremos contribuyendo a su degradación. En fin, sea como fuere iremos a parar a pie de cumbre, lugar también donde finaliza la cresta del Escalerón que viene por nuestra derecha (foto 15). De aquí al final es un paseito suave si seguimos bien los hitos existentes que nos llevarán a la cumbre de Cabeza de HIerro Menor por el lado izquierdo u oeste de la misma, sin tener que trepar hasta ella por su cara sur más escarpada y peligrosa de ascender para quien no esté acostumbrado a trepar (foto 16) (aunque tampoco es nada).
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Estaremos ahora en lo más alto de una de las cumbres míticas de la Sierra de Guadarrama, Cabeza de Hierro Menor con 2376 m.(tercera cumbre en altitud de esta sierra) (foto 17). Recomiendo hacer una breve pausa en cumbre para observar las vistas. Sobre todo las vistas hacia el sureste con todo el desarrollo de La Pedriza y sus imponentes torres bajo nosotros y al fondo la meseta madrileña (foto 18). Podemos asomarnos un poco hacia el cortado existente en la vertiente norte desde donde podremos observar el Tubo Central de Cabezas de Hierro en todo su desarrollo y explendor (foto 19), tubo que en invierno y con buenas condiciones de nieve es una clásica y bonita ascensión invernal (en estas condiciones obligatorio piolet y camprones) donde podemos poner a prueba nuestros conocimientos en ascensiones alpinas invernales. Llega la hora de destrepar. El destrepe de esta cumbre, hacia el este para ir en dirección a Cabeza de Hierro Mayor, es la zona más peligrosa de toda esta ruta puesto que está compuesta al principio por grandes bloques propios de la cara sur y cara este de la cumbre y después por una gran pedrera en moderada pendiente (foto 20)(foto 21). La mejor traza para destrepar de cumbre está señalizada (con signos de GR y PR y con hitos), pero es muy difícil dar con ella si es la primera vez que se visita esta montaña o si nunca antes se ha descubierto dicha traza aún habiendo estado aquí más veces. De todos modos esta señalización no pertenece al destrepe sino que marca el lugar de ascenso de la cara sureste para los que vienen de Cabeza de Hierro Mayor a hacer cumbre aquí, por eso es tan difícil dar con la traza, puesto que nos cogerá de espaldas a ella cuando bajemos. Para encontrarla, desde la misma cumbre (sin descender) andaremos en línea recta hacia el este o Cabeza de Hierro Mayor unos 6 o 7 metros hasta descubrir a nuestra derecha un pequeño corredor que desciende a modo de escalón entre dos grandes bloques de piedra. Al bajar por este pequeño corredor descubriremos en el suelo de forma intermitente la traza correcta, señal de que vamos bien. A partir de aquí será cuestión de ir siguiendo los hitos existentes puesto que éstos sí serán ahora fácilmente visibles. Llegaremos a la pedrera final y después al collado que separa las dos cumbres.