Las Cascadas del Purgatorio constituyen una ruta o excursión de longitud aceptable y desniveles muy bajos que la hacen apta para iniciarse, no en montañismo puesto que no discurre por terreno propio de montaña pero sí en senderismo para permitir así ir entrenando las piernas para otros retos.
No existen fuentes en todo el trayecto por lo que tenemos que llevar buena provisión de agua desde el inicio de la ruta. No beber nunca agua de los arroyos que nos encontremos puesto que en la zona hay gran cantidad de ganado.
Si conseguimos el objetivo de esta ruta, las Cascadas del Purgatorio, admiraremos uno de los rincones más bellos de la Sierra de Guadarrama al incluir aquí dos de las muy escasas cascadas de buen tamaño existentes en esta sierra. Esta ruta no solo tiene el aliciente de contemplar las Cascadas del Purgatorio y su entorno sino que durante buena parte de su recorrido nos ofrece también las mejores vistas posibles de Peñalara y su entorno al completo. Estas vistas son únicas y sólo pueden contemplarse desde estos parajes. También podemos observar en esta ruta la mayor parte del desarrollo de la Cuerda Larga, teniendo a la cara norte de Cabezas de Hierro Mayor como máximo exponente y pudiendo visualizar a la vez las tres cumbres más altas de toda la Sierra de Guadarrama. Si además toda la sierra está nevada la vista es ya de postal, sencillamente parece que estamos en otro lugar dada la altivez y excelentes formas alpinas que presenta desde estos parajes. Es decir, estaremos siempre rodeados de un paisaje de montaña que si está nevado aumentará aún más en belleza.
Si queremos ver las Cascadas del Purgatorio en su máximo caudal y por tanto en su máximo esplendor deberemos realizar esta excursión dentro del periodo comprendido entre finales de otoño y principios de primavera, siempre que las lluvias o las nieves hayan sido generosas.
El recorrido transcurre por senderos bien marcados que en más de la mitad del mismo son anchos caminos por los que incluso pueden circular vehículos ganaderos. En la parte final encontraremos una senda más acorde con nuestra actividad al ser ésta más estrecha y sinuosa. Todo el trayecto está muy bien señalizado mediante postes con carteles indicativos e informativos (al menos hasta diciembre de 2005 así era, cuando se realizaron las fotos de este artículo). Es decir, con un mínimo de atención no hay pérdida posible.
En esta ruta a las Cascadas del Purgatorio al transitar por zonas bajas no es muy frecuente encontrar nieve en este recorrido y si la hay será de poco espesor, por lo que tampoco ésta tendría en principio que dificultar nuestra marcha.
Toda la ruta, prácticamente durante todo el año, es muy transitada por excursionistas y senderistas por lo que si os gusta la soledad y la calma os recomiendo madrugar.
El inicio de esta ruta se sitúa en el aparcamiento del propio Monasterio del Paular (foto 1), junto a la localidad madrileña de Rascafría, en pleno Valle del Lozoya. Aunque este aparcamiento es grande en determinadas épocas del año se completa rápidamente debido a la gran afluencia de gente en esta zona, por lo que también por esto es recomendable madrugar.
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Cruzamos la carretera y nos adentramos unos metros después en el área recreativa de las presillas, justo por el paseo que lleva al famoso y precioso Puente del Perdón por donde salvamos el cauce del Río Lozoya (foto 2). El Puente del Perdón tiene asociada una bonita leyenda, que no voy a tratar aquí por no ser (creo) el espacio adecuado pero que puede ser fácilmente encontrada y consultada en Internet. Cruzamos el Puente del Perdón y seguimos rectos, ahora por una ancha carretera asfaltada que a los pocos metros de su inicio deja a nuestra izquierda el Albergue de Los Batanes, albergue juvenil perteneciente a la Comunidad de Madrid. Seguimos avanzando por el asfalto y llegamos al poco tiempo a una especie de rotonda o pequeña plaza donde sale a nuestra derecha una nueva carretera la cual pasaremos de largo siguiendo siempre rectos (foto 3).
A escasos metros nos encontramos también a nuestra derecha con una gran caseta de madera que es el bar perteneciente a la zona recreativa de Las Presillas, lugar éste donde se represan las aguas del Arroyo Aguilón (foto 4) a modo de piscinas naturales y que si pasamos por aquí en verano a buen seguro estará a tope de gente. Después de la caseta-bar la carretera gira a la izquierda y se convierte ya en ancho camino de tierra (foto 5), por el que continuamos para ir dejando atrás el área de Las Presillas.