Fijándonos en los postes informativos, sin posibilidad de pérdida, y sin abandonar por el momento el camino que llevamos pasaremos primero por una zona de instalaciones ganaderas y después por un puente que cruza el arroyo (foto 6) para a escasos metros meternos ya de lleno en pleno bosque de media montaña por donde cruza el camino que llevamos (foto 7). En este tramo ya comienza a notarse la pendiente de ascenso, aunque suave al principio.
Pasadas ya todas las construcciones y metidos en dicho bosque recomiendo hacer una parada en la primera de las curvas a izquierdas que encontramos, justo en un altillo donde el bosque presenta un claro que nos permite observar con absoluta claridad la hermosa estampa que presenta desde aquí Peñalara y su entorno y la Cuerda Larga. Desde este punto es desde donde se obtiene la mejor vista de todas las posibles del macizo de Peñalara, presentándose majestuoso de verdad y con verdaderas formas alpinas (foto 8).
Seguimos avanzando hasta encontrarnos con un nuevo cruce de caminos, bien señalizado mediante postes informativos que encontraremos a nuestro frente. Esta vez ya sí abandonamos el camino que llevamos hasta ahora, y que sigue hasta el Puerto de La Morcuera, para coger el que sale a nuestra izquierda según las indicaciones informativas que antes he señalado (foto 9).
Click para Zoom +
Este nuevo camino tiene prácticamente el mismo ancho que el anterior pero la pendiente es ahora un poco más pronunciada, pudiendo producir cierto agotamiento en aquellas personas no habituadas a estas caminatas. Tras unos cuatrocientos metros llegamos a la parte más alta de esta ruta e iniciamos el descenso, algo vertiginoso, que nos lleva de nuevo hasta la ribera del Arroyo del Aguilón. Aquí la ribera presenta una buena explanada herbosa que dada su umbría en verano agradeceremos. El paisaje ya ha cambiado, presentándose ahora dominante el pino. Tenemos que cruzar a la otra orilla del arroyo para lo que utilizamos el sobrio puente de madera allí presente.
Una vez cruzado este puente comienza la parte más divertida y al mismo tiempo interesante y atractiva de esta ruta. El ancho camino que traíamos se torna ahora sendero y progresamos siempre por la orilla del arroyo (foto 10) por lo que tenemos asegurado el espectáculo que nos brinda un río o arroyo de montaña, con sus saltos de agua (foto 11), corrientes y charcas. Mayor espectáculo, por el mayor caudal, contra más cerca estemos de los periodos de lluvias o deshielos. Si tenemos suerte, madrugamos bastante y estamos solos en la zona pudiera ser que tuviésemos la suerte de avistar por las riberas del arroyo a alguna que otra nutria o desmán de los pirineos, especies éstas en peligro de extinción en la zona por lo que a nadie se le ocurra molestarlas en caso de verlas. La presencia de estas dos especies demuestra la limpieza y pureza del agua del arroyo. Recordar que a nadie se le ocurra tampoco tirar ningún tipo de desperdicio al arroyo, nunca, nunca y nunca.
Click para Zoom +
Aunque el sendero se hace algo estrecho en algunos puntos no presenta sin embargo ningún paso comprometido, pudiendo ser transitado por cualquier persona. A media que vamos avanzando hacia nuestro objetivo comprobamos como poco a poco las montañas que nos rodean nos van encajonando y el paisaje se vuelve más abrupto a nuestro alrededor (foto 12). Poco a poco nos van rodeando altos paredones rocosos prácticamente verticales, a modo que parece que vamos progresando por el fondo de una hoz o cañón. Verdaderamente choca mucho encontrarse con este paisaje en esta zona, parece increíble que aquí se de. Cuando veamos esto sabremos que estamos cercanos a nuestro objetivo.
Debo deciros también que pongáis especial cuidado en la parte final puesto que en determinadas épocas del año, desde el fin del otoño hasta mediados de primavera, el sol llega muy escasamente a esta zona por lo que el hielo formado durante las noches no se derrite durante el día. Si tenemos en cuenta también que en esta parte final debemos transitar por zonas de piedra la conjunción con el hielo puede resultar peligrosa, por lo que hay que extremar la precaución.