Seguimos bajando por el camino, que se hace muy largo, y al llegar casi al borde de las laderas que bajan hacia la Hoya de San Blas, debemos tomar una heroica decisión: conformarnos con aprobar por parciales, bajando hacia la Morcuera por el camino que serpentea claramente por la falda de la montaña.O bien, si vamos a por nota y nos pegamos la última trepa de la jornada, o sea, subir al cordal y llegar hasta La Najarra. En nuestro caso, optamos por la opción cobarde, bajar hacia Morcuera. Pero como La Najarra ya la tenemos pateada de otras ocasiones, podemos describir ambas. A ello:
Opción A) Bajada directa a La Morcuera.: al llegar a la altura de los cortados que se ven en la foto 22, sale un camino hacia la izquierda (no se aprecia bien en la foto), que sigue siendo el PRM11, y que, sin más dilación ni pérdida se encamina hacia el aparcamiento del puerto. Hay algunos pasos incómodos, y no hay señales ya, pero la verdad es que está muy claro. El camino desciende suavemente, entre matorral, viéndose a la izquierda pastos verdes en plena sequía (es el arroyo de La Najarra, que conserva un poco de agua) donde bucólicamente, rumian las reses. Luego se une al arroyo del Canchal, al cual se beberá más tarde el arroyo del Aguilón. A la derecha vamos dejando los barrancos llenos de piorno de las faldas de La Najarra, cuya cumbre no es visible desde aquí. Pasamos una zona pequeña de canchal, sin problemas, otra más, y por fin, tras larga caminata para estas alturas de la paseata, pasamos al lado de una construcción de piedra que nunca hemos sabido que demonios es, y el camino, ligeramente pedregoso, se convierte, por fin, en la pista que lleva hasta el aparcamiento. Trescientos metros más adelante cruzamos la barrera metálica que impide el paso de vehículos, y al fin, nos hemos diplomado: Hemos hecho La Cuerda Larga.
Son las 15,30. El sol nos ha sacudido inmisericorde, nos hemos pateado 8 horas (en bruto), y nos hemos merendado 1000 mts de desnivel acumulado. Hemos hecho cumbre en 7 alturas de más de 2000 mts, entre ellas la segunda del Guadarrama. Nos hemos bebido todo el agua del mundo, estamos de polvo hasta las cejas y tenemos las rodillas hechas fosfatina, pero ha sido un gustazo. Miramos hacia atrás (sin ira), y vemos una buena parte del recorrido. Manda madre, que grandes somos.
Nos acercamos por la carretera, por la izquierda, a la Fuente de Cossío, para refrescarnos y llenar las botellas. ¡¡Porca miseria, está casi seca!!. Un triste hilillo de agua que tarda 10 mn. en llenar una botella de un litro. Pero aun así, y aunque no lo debo hacer, meto la cabeza debajo del mísero chorrito y la sensación es tan placentera que me tienen que sacar de allí. A los 20 minutos llega el grupo que veíamos desde la Cabeza de Hierro, y luego enseguida, el otro. Overbooking en la seca fuente, pero al abuelo atómico no le veo. Supongo que habrá subido por La Najarra ¡¡Bravo por el!!, o habrá ido al aparcamiento que da a Miraflores. Se comentan las incidencias de la jornada (las dificultades crean amigos), y veteranos y noveles, como en el himno del Madrid coinciden en que la excursión es larga y penosa, pero es una maravilla.
Hay que hacerla, compañeros.
Unos amigos, buenos samaritanos con los que ya habíamos quedado, vienen a buscarnos y nos llevan hasta Navacerrada. Ah, no hay cobertura de móviles en casi todo el recorrido, incluyendo La Morcuera, salvo para el 112.
Colorín, colorado.
Opción B) Subida a La Najarra. Al llegar a los cortados, vemos encima nuestro el refugio de La Najarra. Hacia él, y paralelo al borde a unos 10 metros, sube un camino señalado con hitos, en fuerte y penosa pendiente, sobre todo a estas alturas de excursión. En otra ocasión, en la que llegamos hasta Matasanos, subimos por este camino, y hay que tomárselo con paciencia; dos paraditas para recuperar el resuello no vienen nunca mal. Alcanzamos el cordal de La Najarra, junto al refugio y la vista de La Pedriza y de La Hoya de San Blas son espléndidas. Desde aquí, no hay más que recorrer el cordal hacia el este, en suave ascenso, viéndose ya al poco tiempo, en unos 20 mn, la cima poco destacada de La Najarra con su vértice geodésico. Antes de llegar, si nos acercamos a unas peñas de la derecha (foto 24), hecha en primavera y caso de noche), veremos una estupenda vista de Miraflores. Una vez en la cima apreciamos espantados las heridas que el AVE Madrid-Valladolid está haciendo en la Sierra; observamos la salida del túnel del Monte de San Pedro, y como poco después la vía entra bajo el Guadarrma. La huella de la obra es importantísima.