Desde la cumbre, ya no nos queda más que bajar hasta La Morcuera por el susodicho cordal, que muere precisamente en el puerto. Vemos una ruinosa y feísima valla de alambre, que (creo) separa los términos municipales de Miraflores y Rascafría, debiendo descender paralelos a ella, a un lado ú otro, y ya sin camino alguno, por donde buenamente creamos mejor. La bajadita es incomodísima, pero no hay otra. Hay unas peñas que nos cortan el paso, teniendo que rodearlas por la iaquierda, y al poco, otro grupo que hay que pasar por la derecha. Ya vemos todo el camino de bajada, y por fin, llegamos al aparcamiento, en el mismo lugar al que hubiéramos llegado por la opción A. Pero si hemos hecho la B, bravo por nosotros.
* Resumen de rutas y altitudes para los dos opciones vistas :
Opción B) Subida a La Najarra. Al llegar a los cortados, vemos encima nuestro el refugio de La Najarra. Hacia él, y paralelo al borde a unos 10 metros, sube un camino señalado con hitos, en fuerte y penosa pendiente, sobre todo a estas alturas de excursión. En otra ocasión, en la que llegamos hasta Matasanos, subimos por este camino, y hay que tomárselo con paciencia; dos paraditas para recuperar el resuello no vienen nunca mal. Alcanzamos el cordal de La Najarra, junto al refugio y la vista de La Pedriza y de La Hoya de San Blas son espléndidas. Desde aquí, no hay más que recorrer el cordal hacia el este, en suave ascenso, viéndose ya al poco tiempo, en unos 20 mn, la cima poco destacada de La Najarra con su vértice geodésico. Antes de llegar, si nos acercamos a unas peñas de la derecha (foto 24), hecha en primavera y caso de noche), veremos una estupenda vista de Miraflores. Una vez en la cima apreciamos espantados las heridas que el AVE Madrid-Valladolid está haciendo en la Sierra; observamos la salida del túnel del Monte de San Pedro, y como poco después la vía entra bajo el Guadarrma. La huella de la obra es importantísima.