Continuamos “zeteando” hacia Dos Hermanas hasta llegar a otra valla de madera, lugar donde se termina la “autopista” que veníamos siguiendo. Tras la valla encontraremos una bifurcación de senderos. Hay que seguir por el situado más a nuestra derecha en el sentido de la marcha, el más cercano “al precipicio” por así decirlo. Está muy bien marcado (foto 4). Seguiremos por este sendero para llegar a la cumbre de la Hermana Menor (2271 m.), sin apenas desnivel a superar, y después al Collado de Dos Hermanas. Tanto en la zona de cumbre de la Hermana Menor como en el Collado de Dos Hermanas podremos encontrar hasta bien avanzada la primavera al menos dos grandes neveros. No se le ocurra a nadie andar jugando por encima de él, en primavera ya es muy inestable y está justo sobre el borde del Circo Glaciar de Peñalara a modo incluso de cornisa pudiéndonos hacer caer con él al vacío en una caída de más de 200 metros, lo que nos ocurrirá también si resbalamos sobre él y nos precipitamos hacia la hoya. Si hay nieve, como en esta descripción, hay que alejarse de los bordes precisamente para evitar estas cornisas.
Click para Zoom +
Antes de llegar al Collado de Dos Hermanas, y a nuestra izquierda, podremos observar una especie de zanja o socabón que corresponde a los restos de una trinchera que aquí hubo en la Guerra Civil (foto 5). Después del Collado de Dos Hermanas iremos llaneando, dejando a nuestra derecha la cumbre de la Hermana Mayor (2280 m.) a la que no ascenderemos (foto 6). Tras dejarla atrás ya sí comenzaremos a ascender la propia cumbre de Peñalara (foto 7) por su cara oeste. Deberemos ir siguiendo los muchos y grandes hitos existentes (foto 8) que nos dejarán, tras una moderada pero larga pendiente que a estas alturas ya se nos hace dura, en la zona de vivac de la antecumbre de Peñalara (foto 9). En esta zona hay varios (masificación diría yo) vivac, la mayoría en perfectas condiciones. Nada más pasar esta zona ya estaremos en el vértice geodésico de Peñalara y por ende en la más alta cumbre de la Sierra de Guadarrama (foto 10).
Click para Zoom +
Las vistas desde la cumbre de Peñalara son excepcionales hacia todos los puntos menos hacia el este puesto que nos taparán aquí la visión varias formaciones rocosas cercanas. Pero el resto magnífico. Hacia el sur tendremos bajo nuestros pies la verticalidad de otro gran circo glaciar (que no es el de la Laguna Grande) y de frente todo el desarrollo de la Cuerda Larga con todas sus cumbres vistas desde su cara norte. Hacia el oeste todo el desarrollo de la Mujer Muerta, Montón de Trigo y en días claros hasta Gredos. Hacia el norte tendremos por debajo toda la gran llanura castellano leonesa y si nos desplazamos algo hacia el norte descendiendo un poco de la cumbre podremos ver hasta la ciudad de Segovia con su magnífica catedral y alcazar (foto 11). Se dice, que en días también muy claros, se pueden observar hasta las primeras estribaciones de la Cordillera Cantábrica.
La niebla es un peligro muy frecuente en esta cumbre de Peñalara y sus alrededores. Cuidadito con ella, se nos puede echar encima en cuestión de segundos (foto 12).
En fin, que llega la hora del retorno. Abandonamos esta querida montaña. La vuelta desde Peñalara la hacemos, en esta ruta aquí explicada, por la misma traza de subida. Tener mucho cuidado de no resbalar en las fuertes pendientes de bajada y no bajéis ni muy rápido ni “pisando muy fuerte” o vuestras rodillas os pasarán después factura.
Bueno, pues ya podréis apuntaros en vuestro haber la montaña más alta de la Sierra de Guadarrama, Peñalara.