Enseguida llegamos a la parte interesante con pendientes que ya no bajan de 35º (foto 5) y en donde la sensación de acongoje puede aparecer en aquellos no acostumbrados, puesto que detrás nuestro tenemos un buen tobogán que no nos permite ni un solo fallo si no queremos probarlo. Si a alguien le entra el mal rollo la recomendación es que escape enseguida del corredor por cualquiera de sus lados y se siente a tranquilizarse. Seguimos ascendiendo para ya encontrarnos con pendientes de 40º en las que además hay que ir sortenado algunas lanchas rocosas si no hay buen espesor de nieve y éstas están prácticamente al descubierto (foto 6). Esto último hará que en estas zonas no podamos meter bien el piolet para autoasegurarnos (sobre todo si hay poco grosor de nieve como en este día). Lo mejor, en estas zonas, es rodear estas lanchas rocosas por otro lado del tubo, que siempre nos permite hacerlo en esta zona media del mismo. Tras estos tramos iniciales estaremos ya a unos 1850 m de altitud. Recomiendo hacer un alto, si se puede y se dominan los nervios, para hechar la vista atrás y ver el tobogán que vamos dejando atrás. Esto es un buen ejercicio para templar los nervios y nos sirve para acostumbrarnos a posibles situaciones futuras de igual o mayor complicación. También recomiendo observar la montaña que tenemos enfrente (mirando hacia atrás), desde aquí se ve colosal, preciosa y abrupta, se trata de la zona conocida como Peñas de La Barranca. Observar también detenidamente la grandiosidad de la enorme pedrera que baja por toda la ladera desde la cumbre (foto 7).
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Seguimos. A la altura de un solitario árbol seco (foto 8), que tendremos y veremos a nuestra parte derecha, sabremos que estamos llegando a la zona de mayor complicación. Aquí, el tubo se estrecha y comenzamos a ver resaltes rocosos que vamos superando sin mucha complicación, hasta llegar a la zona de escalada mixta (M3+), en la cual no nos podremos librar de escalar el resalte rocoso existente, de unos 3 metros de alto y unos 45º, puesto que éste ocupa todo lo ancho del corredor (foto 9). Si la nieve está en perfectas condiciones mejor que mejor puesto que nos ayudará en gran medida a superarlo, pero si está blanda o es costra blanda la cosa se nos complicará puesto que resbalaremos si no nos sujetamos bien con el piolet. Recomiendo afrontarlo por la parte derecha del corredor puesto que nos podremos apoyar en las rocas existentes en este lateral.
De todos modos es normal que alguien se quede aquí, puesto que a primera vista es complicado y puede llevar a aquellos no habituados a abandonar la escalada. Cosa que por otro lado no pasa nada por hacerla, al revés, es una muy sabia decisión cuando se nos presenta mal rollo. Hay muchos días y oportunidades para volverlo a intentar con mayor experiencia. Para aquellos que les suceda esto, y también para aquellos que quieran realizar una parada, os recomiendo que en este punto (en la base misma del resalte rocoso) salgais del tubo por su parte izquierda y hagáis una corta travesía (aprox. 7 metros) hacia una rocas allí presentes, puesto que forman un buen vivac al tener una amplia lancha de roca a modo de techo que deja una pequeña cueva donde resguardarse del viento y las posibles precipitaciones (foto 10). El hueco tampoco es muy grande pero sí puede acoger a 3 personas, algo apretadas eso sí.
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Una vez superada la zona de escalada mixta la dificultad baja de nivel. El tubo se termina, ya no es tubo pero sí corredor (foto 11), aunque con pendientes en torno al 30-35º mantenidas hasta el final del mismo, ya en la misma cresta.
Y este ha sido justamente el punto donde me he visto forzado a abandonar la escalada en el día de hoy, debido a las malas condiciones meteorológicas reinantes. Al terminarse el tubo y por tanto la protección sobre el viento a ambos lados he quedado a merced de sus fuertes rachas. Rachas que calculo estarían en torno a los 60 o 70 km/h y que sinceramente me han acongojado bastante. Me quedaba lo más fácil técnicamente hablando y sólo estaba a unos 100 metros de la cresta y del final del corredor, pero he decidido darme la vuelta y meterme en el vivac a recapacitar sobre mis posibilidades. Una vez en el vivac, viendo que iba sólo, la cosa estaba muy fea allí arriba y no había absolutamente nadie en la zona he decidido descender y abandonar por hoy la escalada. Y como he dicho antes, no pasa nada, estaba convencido que era una sabia decisión.