Otro peligro que puede llegar a general el viento, si éste es fuerte y/o racheado, es hacernos perder el equilibrio cuando estamos en zonas expuestas pudiendo precipitarnos al vacío. Con viento fuerte hay que tener mucho cuidado cuando se llega, tras la ascensión, a una arista o cresta puesto que al estar más expuestos a su acción nos podría incluso levantar y/o desplazar de nuestra posición causándonos alguna lesión al golpearnos con alguna piedra o el propio suelo.
El viento también puede desencadenar la caida de piedras tanto en lugares muy expuestos como paredes y circos rocosos como en los propios senderos que atraviesan laderas formadas por pedreras o taludes inestables, muy típicas en montaña.
6.- Sol y Calor en Montaña
Aunque pueda parecer una contrariedad y una evidencia al mismo tiempo los días de sol y calor pueden resultar muy peligrosos para una persona en alta montaña. Transitar por zonas de altura en las horas centrales de un día caluroso puede llevar, a las personas mal equipadas, a sufrir los peligros derivados de una insolación, de una deshidratación y/o de las quemaduras. Estos tres peligros por sí solos y/o en combinación pueden provocar que una persona sufra un grave accidente.
Debemos siempre llevar el equipo necesario para protegernos por completo del sol y sus efectos. En nuestro equipo incluiremos cremas protectoras (también para los labios) que deberemos utilizar con frecuencia durante un día soleado y caluroso, una gorra o gorro que nos protega de la acción directa del sol sobre nuestra cabeza y unas gafas de sol con el sufiente índice uv para permitirnos realizar nuestra actividad sin dañar los ojos.
Una buena reserva de agua y una correcta hidratación es primordial. Una persona que llegue a la deshidratación no tendrá fuerzas para continuar y sufrirá incluso hasta mareos que podrían hacerle perder el equilibrio en las zonas expuestas donde un fallo puede suponer un grave accidente.
La principal recomendación en días muy calurosos es no realizar nuestra actividad en las horas centrales de día, madrugando todo lo posible para que cuando lleguen las horas de máximo calor nosotros hallamos terminado nuestra actividad o hallamos cumplido nuestro trayecto asignado para ese día.
7.- Desprendimiento de Rocas en Montaña
Las montañas, aunque no sea visible a simple vista, están en continuo proceso de transformación debido a los agentes erosivos que actúan sobre ella, tales como el viento, la lluvia, la nieve y el hielo. Todos estos agentes generan con su acción el desprendimiento de rocas, no solo de las paredes y cumbres rocosas si no también de las pedreras y taludes inestables. El montañero no puede controlar que ocurran pero si puede y tiene que prever cuando está circulando por una zona expuesta. El uso de un casco de escalada es muy recomendable para evitar los daños causados por las piedras de pequeño tamaño. Siempre que realicemos alguna ascensión expuesta a estos desprendimientos se debería llevar casco puesto.
La mejor prevención es un estudio pormenorizado del terreno por el que vamos a transitar evitando en lo posible las zonas más expuestas. Más tarde o más pronto, y en sierras como Gredos con mayor frecuencia, tendremos que atravesar zonas expuestas teniendo en cuenta entonces el permanecer lo mínimo posible en ellas.
Cuando circulemos por zonas con grandes pedreras inestables tendremos que progresar siempre con el debido cuidado tanto para evitar provocar nosotros mismos un desprendimiento o avalancha que pueda afectar a otras personas que circulen por detrás como para estar atentos a desprendimientos que los que vallan más adelantados puedan desencadenar. También hay que tener muy en cuenta que los animales que pudiesen transitar por la zona por la que nosotros progresamos son potenciales desencadenadores de desprendimientos.
En invierno la nieve y el hielo sujetarán las piedras inestables pero cuando se produzca el deshielo o la nieve y el hielo se ablanden por la acción de sol aquellas caerán irremediablemente. Así pues poner especial cuidado en las horas de mayor radiación solar cuando estemos circulando por zonas expuestas como corredores, canales, circos y paredes rocosas, pedreras y taludes.