Los peligros subjetivos, como ya vimos al inicio de este artículo, son los causados por nuestros propios fallos y son los que nos exponen a los peligros objetivos. Los consejos a seguir para evitar caer en estos peligros subjetivos son:
- Estudiar rigurosamente, antes de salir, la ruta y/o ascensión que vamos a realizar y comprobar si estamos preparados física y psicológicamente para llevarla a cabo. En montaña hay que ser realistas y reconocer siempre a tiempo cuando algo se nos viene grande para nuestro nivel. La evolución de nuestra técnica, entrenamiento y nivel físico nos permitirá realizar cada vez mayores cosas. Un buen montañero siempre sabrá cuando ha llegado el momento de renunciar y dar la vuelta sin que esto le produzca ningún transtorno.
- Consultar siempre antes de salir las condiciones meteorológicas previstas y según ellas preparar nuestro equipo, teniendo siempre en cuenta llevar ropa de abrigo e impermeable aunque las condiciones puedan presentarse buenas.
- Dejar siempre un margen de seguridad en el horario que estipulemos necesario que durará nuestra actividad. Nunca sabremos los imprevistos con los que nos podremos encontrar.
- No llevar en la mochila más peso del necesario como para incluir el equipo adecuado que nos proporcione la correcta seguridad.
- Beber frecuentemente y realizar además algún descanso que nos permita ingerir algo de comida.
- No intentar pasos difíciles de trepada si no estamos completamente seguros de poder superarlos con éxito.
- Aprender y prácticar las distintas técnicas necesarias, siempre en lugares sin peligro, no esperar a ponerlas en práctica por primera vez en plena situación real.
- Dejar siempre indicado a familiares, amigos, o en el refugio la ruta, ascensión o itinerario que vamos a realizar así como el horario que pensamos vamos a emplear.
- No abandonar, dejar atrás ni perder de vista nunca a un compañero.
- Mantener siempre la debida calma en situaciones comprometidas.
- Revisa el equipo al menos un par de veces antes de iniciar la actividad.
- Aprende el máximo posible sobre todo lo relacionado con la actividad montañera (técnica, primeros auxilios, orientación, peligros de la montaña, etc.).
- No perder nunca el respeto a la montaña, por muy bien conocida que la tengamos o por su altitud o amable morfología.