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Leyendas e Historias de Montaña    
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rodillas
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MensajePublicado: Lun Abr 16, 2007 1:57 pm    Título del mensaje: Leyendas e Historias de Montaña Responder citando

Leyendas de montaña procedentes del Post "Apasionarse por el Alpinismo" del foro General. Vamos a dejarlo como PostIt para ir intentando ampliar este precioso y ameno tema.


Por el amigo Kiba:

El montañero

Cuentan que un alpinista, apasionado por conquistar una altísima montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería toda la gloria solo para él, y por eso quiso subir sin ningún compañero.
Empezó la ascensión, y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y oscureció.
La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver casi nada.
Todo era negro, y las nubes no dejaban ver la luna y las estrellas. Cuando estaba a solo unos pocos metros de la cima, resbaló y se deslizó a una velocidad vertiginosa.
El alpinista solo podía ver veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.
Seguía cayendo… y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida. Pensaba en la cercanía de la muerte, y rogó a Dios que le salvara.
De repente, sintió un fuerte tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña.
En ese momento de quietud, suspendido en el aire, gritó : “¡¡¡Ayúdame, Dios mío!!!”
De pronto, una voz grave y profunda de los cielos le contestó: “¿Y qué quieres que haga?”
El montañero contestó: “Sálvame, Dios mío”.
Y escuchó una nueva pregunta: “¿Realmente crees que yo te puedo salvar de ésta?”
Y el hombre contestó: “Por supuesto, Señor”.
Y oyó de nuevo a la voz que le decía: “Pues entonces corta la cuerda que te sostiene…”.
Hubo un momento de silencio.
El hombre se aferró más aún a la cuerda.

Cuenta el equipo de rescate, que al día siguiente encontraron a un alpinista muerto, suspendido de un cuerta, con las manos fuertemente agarradas a ella… y a tan sólo un metro del suelo…


Ultima edición por rodillas el Jue May 03, 2007 10:07 pm; editado 2 veces
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rodillas
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MensajePublicado: Lun Abr 16, 2007 1:59 pm    Título del mensaje: Responder citando

Por el amigo Kiba

PIRINE Y LOS PIRINEOS.

Entre todas las superficies que arrugan la superficie de la tierra, ninguna hay tan hermosa como la cordillera de los Pirineos.
Es obligatorio conocer los Pirineos en invierno, cuando la nieve suaviza con su tapiz blanco todas las cosas y parece convertir los picachos en blanquísimo algodón, en primavera cuando la naturaleza juega y viste las montañas con colores que superan nuestra imaginación, en verano sus azules cumbres se funden con el firmamento y cuesta distinguir donde termina la tierra y comienza el cielo, y en otoño, cuando tiñe sus bosque de color oro viejo.

Viejo y valioso como las leyendas del Pirineo.
Las escribieron los griegos hace muchísimos siglos, cuando nos legaron la creación del mundo con la lucha de sus dioses.
Entre aquellos dioses había dos especialmente fuertes: Atlante que tenia como misión sostener las columnas que separan el cielo de la tierra llevando el universo a cuestas, cargado sobre su espalda y Hércules valeroso como nadie otro, pero cruel y violento como ninguno.
Esta dualidad les provocó la rivalidad en sus tiempo, Atlante de carácter dulce y pacifico vivía feliz en su reino de Atlántida, Hércules no tenia reino y recorría el mundo sembrándolo de temor. Y además Hércules había engañado a Atlante con sus malas tretas cuando fue a robar manzanas de oro del jardín de las Hespérides.
Fue entonces cuando conoció a la más bonita de las Pléyades, Pirine, hija de Atlante, y se prendió de ella. La pretendió como esposa y lo hubiera conseguido porque nada parecía imposible para el.

Pirine amaba a su padre y se juro a si misma que nunca consentiría al amor de Hércules.


Tal vez la destrucción de Atlántida se debió a ese amor no correspondido.
Desairado por la negativa de Pirine, en un arrebato de cólera, partió con un golpe de su clava el monte dando lugar a lo que hoy llamamos el estrecho de Gibraltar.
En los dos extremos planto sus columnas, Calpe y Ávila y el agua del mar Mediterráneo se precipito, abnegándola.
Entonces fue precisamente cuando aparecieron todas las islas del mar Egeo, al vaciarse casi el mar.

Todo pereció en la idílica Atlántida quien prefiere pensar que, todo el continente continuo su vida debajo del océano protegido por una inmensa bóveda de cristal, sobre la bóveda se cubrió de sargazos para ocultarlo con sus algas a los ojos de los curiosos.
La leyenda se entrelaza aquí en este punto con la ciencia ficción y con los extraños fenómenos del mar de los Sargazos y el Triangulo de las Bermudas.

Sin embargo la bella Pirine consiguió escapar de la catástrofe.
Huyó más allá del jardín de las Hespérides y se recogió, acogida por los pastores, en las más hermosas montañas del mundo que recibieron su nombre.
Hércules, desorientado empezó a recorrer el mundo en busca suya, jamás renunciaría al amor de Pirine.

Al llegar la noticia a los oídos de la diosa, temerosa al mismo tiempo que llena de despecho, encendió los montes, prefiriendo ver todo arrasado y aceptando su propia muerte antes que caer en los brazos del poderoso Hércules.

Hay poetas que aseguran que la enorme pira dio nombre al Pirineo, y no les quitaremos la razón a su inspiración, además que no podemos olvidar que la palabra “pir” significa fuego.
Hércules, llegaba de Italia, siempre buscándola y realizando sus doce famosos trabajos al servicio de Euristeo en penitencia por su violencia y locura que lo llevaba a matar a todos a los que amaba, aunque fueran sus hijos.
Desde lejos vio la enorme humareda que se alzaba hasta el cielo, y presintiendo la tragedia en grandes zancadas se dirigió a nuestras montañas.
Llegó al atardecer, cuando ya todo era una inmensa ascua; los bosques ennegrecidos y sus árboles retorcidos y convertidos en carbón.
Empezó a buscar por todos los collados, grutas y colinas, orientándose por lo único que no ardía:
Las lagrimas de Pirine que salpicaban las montañas y se quedaban cristalizadas en los inmensos ibones de azul intenso, que todavía aún se pueden contemplar.
Solo al llegar la madrugada pudo encontrar la diosa de sus desvelos, quiso rescatarla del incendio pero era demasiado tarde, agonizante y entre los estertores de la muerte una sonrisa en su rostro mostraba su triunfo por haber podido burlar al hijo de Zeus.
Jamás ni ella ni sus montes se someterían a nadie por despecho.

Hércules quedo desolado y lloro, era el primer y único fracaso de su caprichosa vida.
Lloro, lleno de rabia y dolor junto al cadáver de Pirine.

Se juro a si mismo que la Hesperia tan amada por él, entre todas las naciones, quedaría para siempre marcada por la señal del amor imposible; las columnas de Hércules mirando a África y a la Atlántida sumergida al sur, y el altivo Pirineo en el otro extremo.
Con infinito cariño tomo a Pirine y la enterró allí mismo, y allí mismo la preparo su colosal mausoleo.
Llamo a gritos a los titanes y con ellos y sus propias manos cogieron las gigantescas rocas y montañas calcinadas y las fueron apilando una a una hasta dejar acabada una inmensa cordillera que desafiaba hasta los cielos y que para siempre se llamaria Pirineos y sobre su informe cestería coloco un manto blanco de nieve Purísima, en memoria de la hija de Atlante y como símbolo de la tenacidad y el amor a la independencia.
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MensajePublicado: Lun Abr 16, 2007 2:00 pm    Título del mensaje: Responder citando

Por el amigo Kiba

LA DULERA DE MARBORÉ

La señora María tiene la cara arrugada como la piel de estas montañas y la voz dulce y acariciadora como la hierba verde de sus prados. Nació hace noventa años en la Val de Pineta, en Espierba, allí donde el río Cinca se dispone a saltar hacia la tierra baja para ir alegrando el paisaje de nuestro Alto Aragón.

La señora María, como todos los yayos y yayas, lo sabe todo: las coplas de la Virgen de Pineta, la historia de la Fuen Santa, los milagros de Santa Elena, la leyenda de la dulera de Marboré, todo.

Y en esta mañana soleada de agosto evoca para mí y para vosotros “para que no se pierda” la misma leyenda que ella escuchó un día a su abuela. Al desgranar su historia la vive, la cuenta con los ojos, los dedos, las palabras.

¡Ojalá la supiera yo contar como ella me la contó:

Erase una vez una ancianica muy pobre que vivía en el barrio de arriba, en Esmorés, ella solita, sin otra companía que sus recuerdos de días ya muy lejanos y sin otros medios de vida que las cuatro perras que trabajosamente se ganaba llevando a pastar la dula, es decir las vacas del lugar que no subían al puerto.

Habla que verla con su palo de boj, sus albarcas gastadas, su sempiterno pañuelo negro sujetando la cabeza, defendiéndola del aire y el sol, y su exigua alforja con un corrusco de pan y un trozo de queso que ella misma se hacía cuando le regalaban alguna jarrita de leche.

Aquella mañana de verano había madrugado más que de costumbre: las vacas apenas encontraban nada enel circo de Pineta y los prados de Lalarri ya los habían repasado otros rebaños. Había que subir hasta Marboré en busca de la jugosa yerba que solamente se daba en su tasca. Allí se quedaría unos días hasta que aflojase la calon Dormiría en la casucha refugio, bebería agua del arroyuelo y rezaría y cantaría.

Aún no se había apagado la última estrella cua do emprendía el camino. Pero iba feliz, como siempre, aunque sus cansados y trabajados remos apenas le llevaban cuesta arriba y a veces tenia que agarrarse al rabo de una vaca para que la remolcase.

El sendero se hacia cada vez más empinado y por entre los pinos se vela allá abajo el valle con el río espumoso como una cinta de plata. Las vacas seguían su camino cansínamente, azotando de cuando en cuando la cola para espantar las moscas y al sacudir la cabeza hacian sonar los cencerros que colgaban de su cuello.

Y por fin, las praderas de Marbore. Creía la buena mujer que no iba a llegar. El sudor le empapaba todo el cuerpo, las rodillas se le resentían, los pulmones le exigian más aire y pensaba con una sonrisa en los fiempos en que, de zagala, había hecho cien veces el mismo camino sin detenerse ni un solo momento como no fuera para coger alguna baya silvestre.

Ahora ya estaba arriba. Respiró hondo. Se pasó la mano por la frente para secarse el sudor y entornó los parpados.

Y de repente, al abrir de nuevo los ojos se le resisi tieron a creer lo que veían: dos señores ricamente vestidos se le habían presentado delante sin salir de ningún sitio. Uno de ellos, el más joven y hermoso, la miraba con intenso cariño y le preguntaba:

-¿Qué hace usted aquí, siendo tan vieja ... ? ¿Es que no tiene miedo a los lobos y a las tormentas?

-No lo sé, señor, ni me lo pregunto. Tengo que ganarme la vida.

Asi lo he hecho siempre y así lo seguiré haciendo hasta que Dios quiera. Es verdad que ya me canso mucho arreando las vacas que son muy tozudas, pero aqui está, en este prado, la mejor hierba del mundo que renace todas las primaveras debajo de la nieve.
Viendo su aspecto demacrado, volvío a preguntar el visitante:

-¿Cuánto hace que no ha comido nada?

-El pan y el queso se me acabaron ayer, pero tengo todos los días leche de las vacas y agua del arroyo,

Pues ahora vamos a matar un ternero y nos lo comeremos.

-Es imposible, señor, porque no son míos. Pero si ustedes tienen hambre, yo ordeñaré una vaca y les buscaré fresas y chordóns en el piñar de ahí abajo.

-No se preocupe , buena mujer. Haga lo que le digo.

Cogieron un temerillo, lo mataron, lo desollaron, encendieron una hoguera y lo pusieron a asar sobre la brasa. En medio de la pradera pusieron la piel.

La dulera comió como hacía tiempo que no cornía.

Casi había olvidado el sabor de la carne asada. Ni siquiera se acordó de que sus cuatro dientes perdidos por la boca no le dejaban masticar. Estaba contenta y hasta cantó para los señores aquello de:

La Virgen de Pineta tan alta y sola entre peñas y bosques como pastora...

También los señores disfrutaban viéndola feliz y el más joven de los dos miraba sonriente las pobres albarcas de la dulera, cuando ella continuó:

La Virgen de Pineta quiere zapatos para los angelicos que van descalzos.

-Los huesos dejadlos encima de la piel, no los tiréis al suelo- había advertido aquel señor al empezar a comer y así lo hacían.

Cuando terminaron de comer, el señor joven --que era nuestro Señor- dio un puntapié a la piel y los huesos del montón se empezaron a juntar como un rompecabezas. Como por ensalmo se cubrieron de nervios y carne, la piel se alzó también y los forró y el ternero se
puso en pie y ya no estaba muerto.

A la dulera le parecía que estaba soñando. No salía de su asombro (los ojos de la señora María Soláns, que me lo cuenta, tampoco).

-Ahora va a hacer lo que yo le digo -continuó nuestro Señor- que no quiero que se canse tanto arreando el ganado. Coja la vaca de la esquila grande y todas la seguirán.

Y luego añadió:

“Así se hunda la plana de Márboré, vacas y vaqués, escudillas y mortés, la nieu que caiga que no se vaya nunca inés”.

La señora María mira soñadora hacía el Balcón de Pineta por donde, también ella, tantas veces correteó cuando era chavalilla; y más arriba en donde en pleno calor del verano todavía pueden verse manchas de nieve inmaculada que nunca llegarán a desaparecer del todo; Marboré se adivina más arriba. Los mira con ojos acuosos y remata sentenciosa:

íY así ha sido!
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MensajePublicado: Lun Abr 16, 2007 2:01 pm    Título del mensaje: Responder citando

Por el amigo Kiba

LA LEYENDA DEL ANETO

Todos saben que el Aneto es el pico más alto de los Pirineos. El techo.
Y todos saben también que, con ser el mas alto, jamás se le ve.
Siempre tienes otro pico delante que lo hurta a la vista.
Pero hay pocos que conocen su historia y que todo se debe a una especie de maldición.
Los libros no nos lo cuentan. Es necesario hablar con las personas mayores del valle de Benasque para enterarse con pelos y señales.

Cuando se apagaron las ultimas ascuas del Pirineo en la inmensa hoguera que la diosa Pirine había encendido, todo empezó poco a poco a llenarse de alegría, primero las nieves lo cubrieron todo y luego, al deshilacharse durante la primavera en miles de riachuelos, fueron remansándose, empapándose los prados y los bosques de nuevo crecieron.
Las flores de nieve volvieron; las águilas y los quebrantahuesos volaban por los riscos y las ardillas y las mariposas y todos los animales del bosque lo llenaron de vida, así que por fin comenzaron a levantar pueblos en los valles el Pirineo se convirtió en el precioso jardín que ahora conocemos.

Y pronto también, los gigantes se prendaron de ese parque y quisieron adueñarse de el.
Los antiguos griegos nos hablaron ya de la lucha titánica de los gigantes con los dioses.

Los gigantes según los poetas helenos, colocaban montañas sobre montaña para desalojar a los dioses del Olimpo, manejaban los grandes árboles que encendían para convertirlos en antorchas y los blandían amenazadores contra el cielo para provocar el pánico a los hombres y a los dioses.
Y dice la leyenda que los dioses jamás podrían ganar a los gigantes si no luchaban con ellos algún mortal pues así lo decían los oráculos.

Fueron los dioses al final los vencedores y aquella raza terrible y maldita de los gigantes desapareció de la tierra, aunque fue aparentemente, ya que alguno de ellos se escondió, entre los terribles gigantones que se agazaparon en las montañas el mas perverso se llamaba Netu.
Era pastor y todo lo quería para su ganado y lo que se cruzaba en su camino era presa de su furor.
Netu era muy cruel y si se cruzaba con algún hombre se lo tragaba y hombre que desaparecía ya nunca volvía.
Netu era altivo cruel siempre enfadado disfrutaba haciendo daño, y cuenta la leyenda que un día apareció en el valle un peregrino.

Nadie sabia quien era ni de donde venia vivía casi de limosna o trabajando en lo que le pedían, con muy poco se conformaba.
Al atardecer jugaba con los niños y les contaba historia preciosa.
Pronto se gano el afecto de todo el mundo , pero el cuando ya veía a todos en concordia desaparecía, y se iba a otro sitio era como si el fuera sembrando la paz.

Sabían que el quería cruzar la montaña y quisieron quitárselo de la cabeza pues tendría que pasar por los dominios de Netu, el los tranquilizo y les dijo que el nunca se había peleado con nadie que no temieran, así que cojio su atillo y marcho hacia el norte a cruzar el Pirineo.

Hacia mucho calor y se le fueron terminando las provisiones que le dieron en el pueblo, pero el seguía caminando.
Sudoroso y casi agotado diviso a lo lejos un vallecito y un rebaño, pensó con razón que por lo menos allí habría agua y podría ayudar a los pastores a cambio de un churrusco de pan, la marcha le resulto dura ya que aunque parecen cortas las distancias engañan, fue al atardecer cuando alcanzo el valle, de repente se encontró frente al gigantón era enorme con barbas sucio y con cara de pocos amigos.

Sin ningún temor el peregrino se le acerco a pedirle agua, Netu altivo se la negó, le dijo que el agua era para su rebaño, y que se fuera ni siquiera se por que te dejo marchar.
El peregrino con voz tranquila le respondió:

Veo que tienes el corazón duro como la piedra. Ojala que todo tu te conviertas en piedra.

Y en ese momento el gigante quedo petrificado y convertido en lo que es hoy: en el pico de Aneto.

Las gentes de la montaña aseguran que el peregrino era Dios.
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MensajePublicado: Lun Abr 16, 2007 2:02 pm    Título del mensaje: Responder citando

Por el amigo Kiba

LA LEYENDA DE FORMIGAL

Al igual que nuestra fabla y nuestras tradiciones, también las mitología aragonesa parece que se ha refugiado entre los escondrijos del Pirineo.
Allí acudimos en busca de nuestra esencia y de nuestro pasado.

Allí se contaba antiguamente antes de que la televisión rompiera el hechizo de las largas conversaciones entre padres y abuelos los cuales se encargaban de transmitir toda su sabiduría y las historias que pasaban de generación en generación.

Pero quedan todavía las purnetas para reconstruir nuestra mitología, yo no se si es que los bosques, las montañas, cumbres, las nieves y los cierzos crean el caldo del cultivo adecuado a la leyenda o si el contagio de la mitología latina que humanizaba y multiplicaba dioses ayudo a crear el mito.

La montaña, imponente recorta su blancura contra el cielo azul. Miras a lo alto y vas caminando y cada vez que la miras cambia de figura, antes parecía la quilla de un velero solitario, después una pirámide y también se ve el perfil inmaculado de una diosa.

Por eso no es de extrañar que los montañeses hayan encontrado siempre en todas sus montañas y heleros y en rocas y lagos, la personificación mas absoluta de lo humano, prestándoles a todos sus sentimientos y pasiones de hombres y mujeres.

La leyenda que en tantas culturas a servido a servido para difuminar la historia de los pueblos o su interpretación, la leyenda pura que nos sirve, no para descifrar la naturaleza, sino para descubrir el alma poética de sus hombres.
Es el caso de la leyenda de Formigal.

Formigal en aragonés significa " hormiguero", como todo el mundo sabe. No obstante cuando uno visita ese precioso paraje ya famoso en el mundo del esquí se queda sorprendido por la ausencia de hormigas blancas que en tiempos antiquísimos, por lo visto abundaban allí.
Y entre Formigal y Sallent de Gallego destaca una de las peñas más emblemática del Pirineo, su silueta con una doble punta a manera de bonete se refleja ahora en el lago artificial de Lanuza porque le gusta repetirse ya que es única.
La llaman" La Peña Foratata " y los que la han escalado aseguran que esta casi hueca.
Una boca en su cima, parece la entrada del mundo del mas allá: un volcán que nunca ha tenido erupción: la puerta del centro de la tierra.
Todos estos datos han formado la leyenda.

El anciano que me lo contaba hablaba con voz bajita y susurrante, como soñadora; y la vivía de tal modo que daría yo algo por reproducir exactamente sus palabras, ya que no sus gestos.

Anayet y Arafita eran tal vez lo dioses mas pobres de la montaña, les habían despojado de sus pinares y abetales, ni siquiera fresas o chordones, hasta sus ganados escaseaban sus senderos se habían convertido en pasos de contrabandistas.

Anayet y Arafita eran pobres pero trabajadores y honrados.
Poco les importaba que los otros dioses- montañas los despreciaran porque ellos en su pobreza eran felices.

Es mas tenían un tesoro que por nada lo cambiarían: una hija preciosa la diosa Culibilla a la que el cielo doto de todas las bellezas y cualidades entre las que destacaban el candor y su hermosura.
Nada quería saber nunca de las pretensiones de todos los dioses pirenaicos.
Sus mejores afectos eran sin duda hacia los corderillos que competían en blancura con los inmensos heleros y glaciales que rompían el verdor de sus montañas .Y mas aun amaba a las humildes y trabajadoras hormigas blancas que durante el verano continuaban blanqueando la montaña, hasta el punto que Culibilla la bautizo con el nombre de Formigal.

La tranquila paz se acabo el día que Balaitus se enamoro ardientemente de Culibilla.
Balaitus era el revés de la medalla: fuerte, poderoso, temido por todos, nadie se oponía jamas a sus deseos.
El amasaba las terribles tormentas del Pirineo y forjaba los rayos capaces de destruir todo lo que le apeteciera.
Violento como ninguno, cuando se enfadaba y hacia correr sus carros por encima de las nubes, se estremecían hasta los cimientos de las montañas.

¿Como iba a ser feliz Culibilla con ese dios?
Naturalmente, lo rechazo como a todos los demás que la habían pretendido, pero en mal momento ya que a el era la primera vez que lo rechazaban, y juro raptarla.
Anayet y Arafita temían sus furores pero ¿que podían hacer los pobres por defender a su hija?

En tres zancadas dicen que se presento Balaitus ante Culibilla, decidido a cumplir su propósito.
Las montañas todas estaban atónitas, sin atreverse a defender a la hermosa y desgraciada diosa, Balaitus era el Zeus de aquel Olimpo Pirenaico.
Y dice la leyenda que entonces Culibilla, al verse perdida, grito:
- ¡ A mi las hormigas!

A millares acudieron de todos los sitios las hormigas blancas que empezaron a cubrir a Culibilla ante los ojos de Balaitus que, horrorizado, emprendió la huida.

Culibilla, en el colmo de la amistad y el agradecimiento, se clavo un puñal en el pecho para guardar dentro junto a su corazón, todas las hormigas: es el foru de Peña Foratata.

Y cuenta que los que suben al Forau de la Peña pueden claramente los latidos de Culibilla, la diosa agradecida.

Y aseguran también que en Formigal, desde entonces, ya no hay hormigas blancas: todas las tiene ella.

.............
En fin señores, en su sierra haber leyendas tiene que haberlas.
Animense no mas.
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MensajePublicado: Lun Abr 16, 2007 2:03 pm    Título del mensaje: Responder citando

Por el amigo Kiba

GUADARRAMA
Cuentos y leyendas


Los primeros pueblos que tuvieron asentamientos por estas montañas fueron los carpetanos por el sur y los arévacos por el norte, que se establecieron en Valsaín.
En este valle existe un apilamiento de rocas, La Cueva del Monje, que hizo pensar en tiempos que se trataba de un dolmen, pero se trata de una formacion natural, que da nombre al techo de la Sierra, Peñalara (2.130 m), la Peña del Ara, en alusion a la singular cueva.

Una leyenda habla de un tal Segura, vecino de Valsaín, que vendió su alma al diablo y, arrepentido de esta acción, se retiró a la referida cueva, para hacer vida de penitencia y oración, pero según dicen su alma todavia vaga por estos parajes...

Otra leyenda cuenta que el senescal templario Hugo de Marignac, tras apropiarse de los tesoros de la Orden, se enamoro de una condesa que residía en el Palacio de Valsaín.
Al no verse correspondido, buscó la ayuda de un hechicero que celebraba ceremonias nigrománticas en la citada Cueva del Monjen y pactó con él que le revelaría el secreto de donde se encontraba el tesoro, si a cambio el brujo facilitaba sus amorios con la condesa.
La cosa no debió acabar bien, ya que el caballero dio muerte al hechicero y desapareció.
Desde entonces en noches señaladas, cabalga en su corcel fantasmal por el valle.

.....................

También la intricada orografia de la Pedriza, ha servido de cobijo a bandoleros y maleantes, dando origen a muchas historias, como la de Pablo Santos, contemporaneo de Luis Candelas, al que mató de un trabucazo un tal Isidro, el de Torrelodones, al discutir sobre el botin de un secuestro.
Paco el Satre, segundo de Candelas, secuestró en 1839 a dos hijos del Marques de Gaviria y los escondió en las proximidades del Canto del Tolmo, siendo rescatados posteriormente.
El bandolero fue capturado y ejecutado.

Entre las historias de bandoleros que buscaban refugio en la Pedriza, la mas tenebrosa es la relacionada con el llamado Cancho de los Muertos, en la cual estaba la guarida de la banda de "Los peseteros", unos forajidos que tenian secuestrada a una joven madrileña de una acaudalada familia.
Al ausentarse el jefe de la banda, el resto intentó abusar de ella, siendo sorprendidos por el jefe a su regreso, que tras rapido juicio despeño a uno de ellos y al querer despeñar a otro mas, este le agarró de una pierna y los dos se precipitaron juntos, quedando sus cuerpos durante mucho tiempo en el fondo del barranco.

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Textos sacados de Guadarrama Montañas de luz
- Victor Luengo-
Obra de inusitada belleza grafica, de placentera lectura.
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kiba



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MensajePublicado: Lun Abr 23, 2007 11:54 pm    Título del mensaje: Responder citando

LEYENDA DE ATLAND

Fue Atland un personaje misterioso, ser de otro mundo que en su apariencia humana adoptaba la humilde figura de un barbado anciano.

Para los primitivos habitantes pirenaicos que habitaron su tiempo, Atland, loco o mago, arrastraba su mísera existencia hundido en una pequeña cabaña construida con sus manos, más parecidas a raices leñosas que humanas, a base de piedra sin cantera y troncos enteros de abeto.

"El Viejo de las Cumbres", le llamaban, y en los poblados de las montañas, el Viejo se convertía en protagonista de historias y chismes inventados por los lugareños con el fin de entretener la mente y hacer más breves los rigores del crudo invierno.

Fue Atland en la imaginación de las gentes un soldado renegado de las guerrillas combatientes contra los invasores del Imperio Romano, que para alcanzar la vergonzosa libertad hubo de segar el cuello al cabecilla del grupo y huyó a esconderse a las faldas del ya entonces llamado Monte Perdido, sobre el que también se decía que era tal su lejanía debido a un extraño encantamiento que le permitía, a la montaña, cambiar de lugar entre las demás cimas de la cordillera.

Por supuesto, Atland se ganó entonces la fama de Encantador de las Montañas.
Verdad o no, lo cierto es que Atland, personaje que también ha llegado hasta nosotros con el nombre de Asland, escondía más de lo que enseñaba.

EL PALACIO MAGICO DE MONTE PERDIDO

Atland tenía una misión sobre la tierra: los dioses, su familia, le habían encomendado la construcción mediante las artes mágicas, de un lugar maravilloso que sirviera de morada-puente entre los hijos de la tierra y los hijos del misterio.
El venerable encantador, el más sabio de entre los primeros pobladores de las brumas que cubrieron las montañas en su génesis, se puso a trabajar con todas sus fuerzas.

Reunió todos los elementos conocidos.
Para empezar, los primordiales: aire, fuego, tierra y agua.
Después, los esenciales: humo, viento, roca y lluvia.
Por último, los espirituales: palabra, lágrima, pétalo y música.
Hilos de luz de sol y de luna le sirvieron para tejer el hechizo.
Por fin, tras muchos siglos de empeño, el Palacio estuvo construido.
Sobre las nubes que permanecen eternamente cubriendo la cima del Monte llamado Perdido, en uno de los macizos montañosos más antiguos del planeta Tierra, se alza desde entonces un maravilloso palacio que sólo algunos
elegidos con el don de la Segunda Vista han podido contemplar.
Ninguna boca humana ha podido pronunciar las palabras que lo describirían, ni ninguna mano de artista ha podido trazar siquiera un bosquejo de su magnificencia.
Aquellos que de el fastuoso prodigio han tenido conocimiento, hablan de el brillo del cristal más puro, magníficos jardines cuyos dibujos atrevidos han sido trazados por un mágico compás; más cercanos a nuestros días, hay quien ha vuelto insistir tratando de encontrar una certera descripción, sin conseguir sino un reflejo como el que percibe en su mente el ciego que conoce un cuadro con sus dedos:
Maravillosas torres, resplandecientes almenas, radiantes frontispicios y relucientes columnas.

Pero este celestial lugar tenía un fin.
Debía acoger entre sus paredes sin cemento un hogar, una acogedora morada para que floreciera el amor entre las dos especies de seres más queridas de la Creación.
Atland previó lo que sucedería de dejar el acceso abierto a la curiosidad del descubridor humano, y estableció que sólo a lomos de caballos alados o dragones pudiera penetrarse en el recinto, guardado por pétreas fieras y bestias que cobraban vida según los deseos expresado por Atland por medio de un cetro de oro, tatuado de legendarias runas.
La profecía estaba escrita.

Se grabó en el frontispicio de un viejo dolmen, hoy desconocido y vergonzosamente cubierto por un vertedero de los humanos.

LA MUERTE DE ATLAND

Fue el mismo Encantador de las Cumbres quien talló con golpes de palabras mágicas el texto de la profecía en la roca del dolmen, pero al parecer, brotaron lágrimas de sus ojos mientras lo hacía, y por eso hoy el dolmen se deshace bajo toneladas de escombros y deshechos.

Lloraba Atland porque a veces, conocer hace sufrir, y él escribía en una piedra su propio final.
Apiadados los dioses de la pena que embargaba el corazón del viejo, fiel cumplidor de sus divinos deseos, ordenaron a las tres Moiras que entretejieran una cruel venganza con los mismos hilos de la muerte y del asesino de Atland, y así quedó escrito en el Tapiz del Destino.

El final de la historia es trágico.
El gigante Aneto, envidioso del poder de Atland, le dispara una flecha y lo mata. Los dioses acuden en su venganza y lanzan un rayo flamígero desde los cielos, destruyendo al gigante y convirtiéndolo en montaña de roca y hielo.

Teneis un diccionario completo de leyendas y personajes fantásticos de Aragón publicado en papel.
Se titula "Breve inventario de Seres mitológicos, fantásticos y misteriosos de Aragón".
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Ultima edición por kiba el Sab May 12, 2007 11:50 am; editado 1 vez
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