Remontamos una suave loma, con algunos robles sueltos y ya viejos por acá y por allá (foto 7). Al llegar a un grupo de robles más jóvenes y espesos, a menos de media hora del pueblo, hay una bifurcación a mano derecha, que debemos tomar (foto 8). Está mal señalizada con una mancha de pintura amarilla en una piedra, apenas perceptible.
Casi de inmediato, debemos tomar otra bifurcación también a mano derecha (foto 9). Pasamos ahora por un breve trecho de pista más borrosa y pedregosa y totalmente llana, y también con escaso arbolado (foto 10). De repente, el camino más que bajar, se precipita hacia el valle del Jarama en una cuesta muy pronunciada (foto 11)(foto 12). Empezamos a ver en la lejanía el pueblo abandonado de Matallana (foto 13). En realidad, por aquí hay cuatro de ellos (abandonados), a saber: La Vihuela, Matallana, La Vereda y El Vado, éste anegado por el embalse de su nombre. Solo queda en un promontorio la Iglesia del pueblo, llamada de Santa María del Vado, de difícil acceso y en el más absoluto abandono. Apenas se aprecia en la foto (foto 14)
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Por cierto, un día de éstos subiremos al Pico San Cristóbal, el último de La Sierra de La Puebla, que aunque tiene menos de 1600 mts, me han dicho que se ven los cuatro pueblos citados. Es el que se ve detrás de Matallana, en la (foto 14). El Mirador del Abandono, le podríamos llamar.
Bueno, a lo que íbamos, que la pista baja a lo bestia hasta el valle. Cuidado que está muy erosionada, con piedritas sueltas y un resbalón dará vergonzosamente con nuestras nalgas en tierra. Casi imprescindibles los bastones.
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Una vez en el fondo de la bajada, nos cortará el paso el Arroyo del Soto (foto 15), afluente del Jarama. Sorprendentemente, al otro lado nos encontramos este todo terreno que en principio creíamos que había llegado por otro lado por una pista desconocida (y nueva, porque un servidor no conocía ninguna). Pero nos equivocábamos, había bajado por donde nosotros, pobres bípedos (foto 16). Los surcos de la pista son como de un metro de profundos.
Al llegar a la orilla del arroyo, debemos bajar hacia la izquierda, por la misma orilla, por un sendero marcado un poco, y ya, unos 100 mts. más adelante nos encontraremos, primero con el estruendo y después con la propia cascada. Ojito que a veces la senda se pega mucho a la orilla, y a nadie le apetece un chapuzón en estas circunstancias (foto 17). Sobre todo con los niños, que son como son.
Ya no nos queda sino explorar el espectáculo, desde arriba, desde un lateral, o bien acercándonos al Jarama, en el que desagua el arroyo unos metros más allá. (foto 18)(foto 19)(foto 20)(foto 21)(foto 22)
Por cierto, esta cascada es exactamente la que sale en la portada del mapa de La Tienda Verde de "Sierras de Ayllón y Ocejón", pero no sé desde donde demonios hicieron la foto, porque esa perspectiva solamente se puede obtener descolgándote desde un risco, con el considerable riesgo. Pero bueno, conseguimos algunas fotos que dan idea del salto de agua.